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sábado, 12 de octubre de 2013

y nos dieron las 10,,,y las 11 y la 1 ....

Enorme pena la que nos invadió al 94% y de los españoles (dicen las encuestas publicadas) esa tarde noche cuando no sólo no conseguimos ser sede de los Juegos Olímpicos del 2.020 (por cierto,  queda un mundo para ello) sino que además y para más "inri", no nos calificaron ni como alternativa a Estambul (Dios,con la que está "lloviendo" allí y lo que se les avecina!). La palabra es desilusión.

En estos tiempos que corren donde, paradojicamente, nuestros éxitos deportivos son lo más destacable y motivador (¿qué gran contrasentido,verdad?), todo va absolutamente desquiciado, negativo y cruel para casi todo españolito de a pie, quizás el mirar en lontananza aunque a largo plazo un evento de estas características  .Pero sin duda que cada fracaso (sí, fracaso), nos da la opción, en este caso obligada aunque privilegiada, de analizar con rigor, sinceridad y positividad, una vez pasado el "calentón" de este tercer fiasco, el porqué, el cómo y el dondey  debemos apretarnos no ya para un cuarto intento (no por favor, otro suicidio convencido, no) sino simplemente para corregir si ello es posible, nuestra equivocada marcha. 

España es simplemente casi nada porque quien tiene su "marca" tan tocada como nosotros la nuestra, no tiene más remedio que reinventarse para progresar. 
Sin duda, optábamos a estos Juegos con unas infraestructuras practicamente consolidadas, bien ubicadas y modernas (ojo, modernas ahora...en que estado se encontrarán dentro de 7 años...) amén de unas subsedes de garantias..sobre este aspecto, creo honestamente que mejores que nuestros competidores. Si a ello le sumamos, una larga tradición en cuanto a organización y gestión de eventos deportivos, a nivel humano como institucional, no hay dudas. Pero....ninguno de nuestros representantes pareció "caer" en nuestra cara B del disco: crisis galopante, corrupción generalizada hasta limites incomprensibles para un pais que se supone serio...no se fian de nosotros...yo tampoco. 

Hemos hecho de la corrupción nuestro "modus vivendi": quien no engaña, es bobo, quien no roba, es tonto, quien trabaja hasta conseguir aquello por lo que le pagan a finales de mes es simplemente un idiota. 
Hemos encumbrado al gañán, al golfo y a la pelandusca, nuestros programas de televisión nos martillean el cerebro de forma constante con kikos, belenes y demás "fenómenos" de estos tiempos: la mediocridad al poder, el manidísimo sistema de atontamiento del pueblo a base de pan y circo, tan antiguo pero tan efectivo...usted mire la tele que mientras yo le limpio la cartera...y la mente. Tenemos lo que hemos consentido que nos incluquen desde hace tiempo...nada. 

Ahora, tímidamente, van aflorando casos flagrantes de latrocinio a la luz del día, todo aquello que conocíamos (!por que lo veíamos, a nuestro lado! ni más ni menos) pero callábamos. Item más, es que hasta la misma Corona implicada en estos temas....basura y más basura...nuestra imagen ante el mundo, penosa y lamentable, ante nostros mismo, por fin , denunciamos. 

No nos machaquemos más con el NO del COI a nuestro pais (que no a nuestra candidatura, insisto). Esto necesita arreglo inmediato, pero ya!. Quien, quienes serán los que apliquen remedio a todo esto? ni una duda: nosotros: ni políticos (ufffff), ni instituciones ni coronas ni gaitas...esto solo se arregla de una vez para siempre con el decidido empuje de "los de a pie". Ni un minuto más: denunciemos aunque nos cueste, neguémonos a colaborar aunque nos cueste, recuperemos eso tan degradado pero innegociable...nuestra dignidad y construyamos desde menos de cero, donde nos encontramos, un país aunque pobre pero honrado, firme en sus planteamiento pero a la vez flexible con lo que de verdad se lo merezca, y sin dudas, durísimo con los corruptos, sean quien hayan sido, qué mas da....

Nos han dado en misma boca esta vez con unas bolsas de sangre, podían haber sacado a relucir diez mil casos diferntes: hoy somos NADA. 
Sólo de nosotros depende nuestro futuro y más vale que no esperemos mucho: nuestros hijos nos lo agradecerán toda su vida, ¿es poco premio?